jueves, 28 de junio de 2018

El hechizo de la biblioteca Calixtina: el virus de la "cervantina".



Hacía calor esa mañana, era plena primavera pero se notaba la inevitable llegada del verano. Pasó la mañana, lenta, como siempre. En el recreo ya ni podía con mis piernas de estar tanto tiempo sentada. Cuando quise darme cuenta el recreo ya había acabado, un suspiro largo se me escapó cuando iba a subir las escaleras, pero algo me detuvo. Justo a unos metros se hallaba la biblioteca, ya vacía, y de ella salía un resplandor extraño. Inmediatamente me pregunté que qué podía ser eso, me acerqué un poco, pero alguien me dijo que me diera prisa, que tocaba hora de lectura con una profe muy puntual. Entonces pasé por completo de esa luz, y seguí mi camino. Tuve que apartarme porque bajaba muchísima gente a toda prisa, entre la multitud reconocí a un profe cualquiera, ¿qué hacían corriendo de esa manera? Me giré y contemplé que entraban en la biblioteca. Salieron al rato, todos y todas llevaban entre sus manos un libro: El Quijote. Yo no podía comprender nada, todo el mundo volvió a clase, yo iba a hacer lo mismo pero no sé por qué, un impulso involuntario hizo que fuera corriendo hacia la biblioteca tal y como todos habían hecho y salí de allí leyendo. Llegué a clase y observé que ellas y ellos también leían El Quijote y me senté en mi sitio. Pasaron las horas y todo el mundo seguía leyendo, nadie hablaba, el timbre sonara hace tiempo. Estaba segura de que el virus de la Biblioteca Calixtina, nuestra biblioteca escolar, nos había afectado bastante a todos/as, pero bueno, tampoco estaba tan mal, así por lo menos hacíamos algo más que estar con el móvil o ver la televisión. Algunas y algunos dieron en llamarlo “el virus de la cervantina”.

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